Bereshit (Genesis 1:1-6:8)

Un nuevo comienzo

Con Simjat Torá cerramos el libro de Devarim y, sin pausa, volvimos a empezar por Bereshit. La Torá no tiene final, solo nuevos comienzos. Cada año leemos las mismas palabras, pero nosotros ya no somos los mismos que el año pasado, y por eso el texto nos habla de una forma nueva.

Qué nos cuenta la parashá

La parashá relata la creación del mundo en seis días y el descanso del séptimo, el Shabat, que Hashem bendijo y santificó. Después describe a Adam y Javá (Eva) en el Gan Edén, la prohibición de comer del árbol del conocimiento del bien y del mal, la transgresión y la salida del jardín. Siguen la historia de Kayin y Hevel (Caín y Abel), las diez generaciones hasta Nóaj y el deterioro moral de la humanidad. La parashá termina con una nota de esperanza: «Y Nóaj halló gracia a los ojos de Hashem» (Génesis 6:8).

¿Por qué empezar por la Creación?

Rashi, en su primer comentario a la Torá, cita a Rabí Yitzjak: la Torá podría haber empezado con la primera mitzvá dada al pueblo de Israel, «Este mes será para vosotros el primero de los meses» (Shemot 12:2). Si empieza por la Creación, es para enseñar que toda la tierra pertenece a Hashem, que la creó y la entrega a quien es recto a Sus ojos. Antes de cualquier ley, la Torá deja claro quién es el Dueño del mundo y que nada en él es casualidad.

Curiosamente, esa primera mitzvá trata de la renovación de la luna, y este mismo Shabat bendecimos el nuevo mes de Jeshván.

«¿Dónde estás?»

Después de comer del árbol, Adam se esconde y Hashem le pregunta: «Ayeka?», «¿Dónde estás?» (Génesis 3:9). Rashi explica que Hashem sabía perfectamente dónde estaba; la pregunta servía para entrar en conversación con él con delicadeza, para que no se asustara al responder.

De aquí aprendemos dos cosas. La primera, que la pregunta sigue dirigida a cada uno de nosotros: ¿dónde estamos en nuestra vida, en nuestra relación con Hashem, con nuestra familia y con nuestra comunidad? La segunda, que incluso cuando hay que corregir a alguien, se empieza abriendo un diálogo, no con un reproche.

Unos versículos más adelante, Kayin responde a otra pregunta divina con una evasiva: «¿Acaso soy yo el guardián de mi hermano?» (Génesis 4:9). Toda la Torá que viene después es, en cierto modo, la respuesta: sí, lo somos.

Shabat, la corona de la Creación

La Creación culmina en el Shabat. Cada viernes por la noche, al recitar el Kidush, repetimos los versículos de «Vayejulú» (Génesis 2:1–3) y damos testimonio de que el mundo tiene un Creador. Al encender las velas, convertimos nuestro hogar en un pequeño Gan Edén de luz y de paz.

A leer este Shabat

Lectura de la Torá: Génesis 1:1–6:8.

Haftara: Majar Jodesh (I Samuel 20:18–42), porque el domingo es Rosh Jodesh.

Shabat Mevarjim: bendecimos el mes de Jeshván. Molad: domingo, 9:43 y 2 jalakim (hora de Jerusalén).

Rosh Jodesh Jeshván: domingo 11 y lunes 12 de octubre.

Encendido de velas: viernes 9 de octubre, 19:13 h

Havdalá: sábado 10 de octubre, 20:10 h

¡Shabat Shalom!

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