Vayera (Genesis 18:1–22:24)

Lo que nos cuenta la parashá

Hashem se aparece a Abraham en Elonéi Mamré. Abraham ve a tres hombres, corre a recibirlos y les ofrece agua, pan y comida. Uno de ellos anuncia que Sará tendrá un hijo, y Sará ríe. Después Hashem revela a Abraham el juicio sobre Sedom y Amorá, y Abraham intercede por las ciudades. Lot y sus hijas se salvan; las ciudades son destruidas.

Abraham viaja a Guerar, nace Itzjak, Hagar e Ishmael son despedidos y Abraham sella un pacto con Avimélej en Beer Sheva. La parashá culmina con la Akedá: Hashem pone a prueba a Abraham y le pide que lleve a Itzjak al monte Moriá.

La visita de Hashem y la tienda abierta

La parashá empieza sobre las palabras «Y Hashem se le apareció» (Génesis 18:1), Rashi explica: «para visitar al enfermo». Era el tercer día después de la circuncisión de Abraham, y Hashem vino a preguntar por su salud. De aquí aprende el Talmud (Sotá 14a) que debemos seguir los caminos de Hashem: igual que Él visitó al enfermo, también nosotros visitamos a los enfermos. Rashi añade que Hashem hizo salir el sol con fuerza para que ningún viajero molestara a Abraham. Pero al verle afligido porque no llegaban huéspedes, le envió ángeles con aspecto de hombres. Abraham, dolorido y anciano, no esperó a que llamaran a su puerta: «corrió a recibirlos» (Génesis 18:2). Nuestros Sabios concluyen: «Grande es la hospitalidad, más que recibir el rostro de la Shejiná» (Shabat 127a). La mesa de Shabat, la invitación a un vecino o a alguien que está solo en Valencia son, en este sentido, continuación directa de la tienda de Abraham.

«¿El juez de toda la tierra no hará justicia?»

Cuando Hashem le comunica el juicio sobre Sedom, Abraham no se queda callado. Pregunta con valentía: «¿El juez de toda la tierra no hará justicia?» (Génesis 18:25). Y a la vez lo hace con humildad: «yo soy polvo y ceniza» (Génesis 18:27). El mismo hombre que discute por la vida de unos desconocidos responde después a Hashem en la Akedá con una sola palabra: «Hinení», «aquí estoy» (Génesis 22:1). Abraham nos enseña que la bondad hacia los demás y la entrega total a Hashem no se contradicen: nacen de la misma fe.

La haftará (II Reyes 4:1–23) cuenta cómo una mujer de Shunem prepara una pequeña habitación para el profeta Elishá, y cómo recibe la promesa de un hijo. Igual que en la tienda de Abraham, la casa abierta trae bendición.

El próximo Shabat bendecimos el mes de Kislev, el mes de Janucá. Rosh Jodesh Kislev cae el martes 10 y el miércoles 11 de noviembre; encontraréis todos los detalles en nuestro Calendario.

Este Shabat en la sinagoga

  • Lectura de la Torá: Vayerá, Génesis 18:1–22:24

  • Haftará: II Reyes 4:1–23

  • Encendido de velas: viernes 30 de octubre, 17:44 h

  • Havdalá: sábado 31 de octubre, 18:42 h

¡Shabat Shalom!

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Lej Leja (Genesis 12:1–17:27)