Matot-Masei (Números 30:2-36)
La doble Parashá Matot-Masei cierra el libro de Bamidbar y nos prepara para el inicio de Devarim. Después de 40 años de travesía por el desierto, el pueblo de Israel se encuentra finalmente a las puertas de la Tierra Prometida. Es un momento de balance, de memoria y, sobre todo, de preparación para una nueva etapa.
La parashá comienza con una enseñanza sobre el valor de la palabra. La Torá nos recuerda la importancia de cumplir las promesas y los compromisos que asumimos. En la tradición judía, las palabras no son simples expresiones: tienen el poder de construir o destruir, de unir o separar. Hablar con responsabilidad y actuar con coherencia forman parte esencial de una vida guiada por la Torá.
Más adelante encontramos la descripción de las últimas etapas del viaje por el desierto. La Torá enumera cada uno de los lugares por los que pasó el pueblo de Israel durante cuarenta años. A primera vista puede parecer una simple lista geográfica, pero los comentaristas explican que cada parada representa un momento de aprendizaje, una prueba superada y un paso más en el camino hacia el crecimiento espiritual. La vida también está formada por etapas: algunas llenas de alegría, otras de incertidumbre, pero todas ellas dejan una enseñanza que nos ayuda a avanzar.
La parashá también aborda el reparto de la Tierra Prometida entre las tribus de Israel. Cada familia recibe su herencia y su lugar dentro del pueblo, recordándonos que cada persona tiene una misión única y una responsabilidad particular. Nadie ocupa el lugar de otro; todos contribuimos de manera distinta a la construcción de una comunidad fuerte y unida.
Los sabios señalan que Matot-Masei suele leerse durante las semanas que preceden a Tishá BeAv (23 julio 2026), un período dedicado a la reflexión sobre las divisiones internas que llevaron a la destrucción del Beit HaMikdash. Por ello, este Shabat nos invita especialmente a fortalecer la unidad, cuidar nuestras palabras y recordar que el respeto mutuo es una condición indispensable para construir una comunidad basada en la paz y la presencia de la Shejiná.
Esta semana podemos preguntarnos:
¿Estoy siendo fiel a los compromisos que he asumido con Dios, con los demás y conmigo mismo?
¿Qué enseñanzas puedo reconocer en las distintas etapas de mi propio camino?
¿Cómo puedo utilizar mis palabras para acercar a las personas en lugar de alejarlas?
¿Qué puedo hacer para fortalecer la unidad y el sentido de comunidad allí donde me encuentro?
Al concluir el libro de Bamidbar, la comunidad judía proclama las palabras: "Jazak, Jazak veNitchazek" "Sé fuerte, sé fuerte y fortalezcámonos unos a otros." No es solo una expresión de celebración por terminar un libro de la Torá, sino también un recordatorio de que el crecimiento espiritual nunca es un camino solitario. Avanzamos juntos, apoyándonos mutuamente y renovando nuestro compromiso con la Torá, la comunidad y el servicio al Eterno.
Que este Shabat nos conceda la sabiduría para hablar con integridad, aprender de nuestro recorrido y afrontar cada nueva etapa con confianza, humildad y esperanza.
La hora de encender las velas en Valencia es a las 21:12 el 10 julio y la Havdalá es a las 22:20 el 11 de julio.
¡Shabbat Shalom!

