Pinchas (Números 25:10-30:1)

La Parashá Pinjás nos sitúa en un momento de transición profunda dentro del pueblo de Israel, al final del camino por el desierto y antes de la entrada a la Tierra Prometida. En este contexto de incertidumbre y cambio, aparece Pinjás, cuya acción detiene una crisis espiritual que amenazaba la cohesión del pueblo.

Más allá del acto en sí, los sabios han reflexionado durante generaciones sobre el significado de este episodio. Pinjás es recompensado con un pacto de paz y con el sacerdocio eterno, lo que nos invita a pensar en la compleja relación entre celo por lo sagrado y la búsqueda de equilibrio interior. La tradición nos enseña que este tipo de celo solo puede ser comprendido dentro de un marco muy específico de intención pura y responsabilidad espiritual.

A partir de este episodio, la Torá introduce el “Brit Shalom”, el pacto de paz, recordándonos que incluso los momentos de firmeza y corrección deben orientarse hacia la paz y la continuidad del pueblo. La paz en la tradición judía no es pasividad, sino la capacidad de integrar tensiones sin romper la unidad.

La parashá también incluye el censo del pueblo y la preparación para la distribución de la tierra, subrayando una idea central: cada individuo tiene un lugar, un nombre y una misión. Las hijas de Tzelofejad, que aparecen en este capítulo, refuerzan esta enseñanza al reclamar con valentía su derecho a heredar, mostrando cómo la Torá también escucha nuevas voces dentro del marco de la tradición.

Pinjás nos deja así una lección compleja y profunda: el compromiso con la verdad y la santidad debe caminar siempre junto a la búsqueda de paz, justicia y continuidad del pueblo.

La hora de encender las velas en Valencia es a las 21:14 y la Havdalá es a las 22:21 - Shabbat Shalom!

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